lunes, 25 de abril de 2011

Tus Besos


Tus besos
fueron olas en mis labios.

sábado, 12 de marzo de 2011

Olas Bajo Las Sábanas


Con mi cuerpo hambriento
nado en los poros de tu piel
cómplice y sedienta,
para no huir de tu sombra menuda
rumbo al faro de tu orgasmo
que es un grito convulsionado,
intimo;
una noche entera que navega
en la luna valdiviana;
una gota en tu mar apasionado,
que es un oleaje tembloroso
que golpea mi pecho tempestuoso.
En ella abro las ventanas
de tu respiro entrecortado
para ser dos olas
bajo las sábanas,
un temporal en tu sudor,
un mordisco del tiempo
en tu tiempo.
Para alimentarme del bramido
de tus mareas,
del vendaval de tu mirada,
para amanecer como un náufrago
adherido a tu cuerpo de coral,
para nacer de nuevo en el
calor de tus manos.

domingo, 13 de febrero de 2011

Aroma de Hembra


Levo anclas en el mar
de tu cuerpo azul
desde el lóbulo de tu oreja
hasta los talones de tus pies,
a la pesca del aroma
de hembra
que emana desde tu piel.
Aroma intenso, rojo, orgásmico,
ruborizante,
como olas encadenadas
disgregando las rocas,
friccionando al viento.
Navego por la corriente
de tus poros agitados
que no me dan tregua,
en la tempestad de tu sudor
palpitante,
en el oleaje de tus muslos
escamados y jadeantes
rumbo al rumor de tu aroma
que es un rastro intenso,
con latidos, que grita,
que anuda, que gime, que desgarra,
y mi nariz es el muelle
donde recala el aroma
de hembra de tu mirada.
Aroma que revolotea en mi boca
con alas desnudas,
que se fragmenta en arena,
que se transforma en gotas de rocío,
que se agolpa con furia,
hambrienta y enredada en mis dedos.
Y yo saboreo el aroma a mar
que desprenden tus labios salinos
al amanecer,
aroma suave y profundo
que me estremece,
que genera un oleaje interminable
en mi cuerpo
y me encadena al tuyo.

domingo, 6 de febrero de 2011

Tu Piel


Tu piel me duele
de tanto aspirar
tu aroma a mar,
y ella deja cicatrices
en mi cuerpo alado.

sábado, 22 de enero de 2011

Cuzco


Cuzco,
lluevo sobre tus calles empinadas,
estrechas y pedregosas,
para acariciar tú piel mestiza
con pasos húmedos y lentos,
con hambre de pasado milenario y colonial,
con el tiempo detenido en tus puertas
y murallas ancestrales.
Lluevo sobre tu huerto infinito
de frutas, verduras y hierbas
en el mercado de San Pedro,
en el aroma de tus cocinerías
con el sabor terrenal de tus manos.
Lluevo sobre tus hojas de cocas
incansables y medicinales
entre el cielo y la tierra,
sobre tus cerros
que vigilan tu cielo nublado,
sobre el recuerdo de haberte amado
siendo princesa descalza
del reinado inca.

martes, 4 de enero de 2011

Tu cabello


Tu cabello me huele a olas
y me sabe a prisa, a intranquilidad.
Es un cardume de pececillos
escapando de mis manos,
es un bullicio ensortijado.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Navegar IV


Navegaré en tu sábana azul
para vibrar en las olas de tus caderas
que rasguñan mi aliento,
para estremecerme en tus tobillos
y fundirme en las yemas de tus dedos.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Soñe Con Vos


Soñe con vos en Buenos Aires,
que te vestías con el sudor de tu cuerpo
para amarme.

martes, 23 de noviembre de 2010

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Invitación


Hago extensivo desde mi blog esta invitación, para el nacimiento de mi segundo hijo poético, llamado "Letras Desérticas". Es una exposición de 17 pendones con fotografía y poesía en formato de 1 x 2 mt. Si no he publicado en mi blog, es que he estado ocupado en la adquisición de recursos y diseño para llevar a buen término esta exposición.Pretende ser itinerante y comenzaré a exhibir en el Museo Regional de Atacama. Estan todos invitados. Reciban un abrazo fraterno de este Pescador amante de su tierra.

sábado, 9 de octubre de 2010

Desierto Florido VIII



El desierto se dejó seducir
por la lluvia de otoño
con besos húmedos,
para despertar el deseo contenido
del orgasmo floral.


lunes, 27 de septiembre de 2010

Desierto Florido VII


En la absoluta aridez de mi desierto
ocurre el milagro de amor de la tierra,
se desperezan las semillas en un bostezo
de floración costera
para contar sus secretos de germinación.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Mi Chile


Mi Chile,
con un nombre
tan corto y perfecto
te bautizaron
las aves de manchas amarillas
para perpetuarte en el sonido
del tiempo,
en el rumor de las fronteras,
en el boca a boca de los vecinos.
Eres un día entero
en un carrusel,
con todas las estaciones,
eres una vida completa,
con tu loca geografía
que es un ropero
de muchas ropas,
con muchos ojos
de colores.
Donde tu aroma huele
a cordillera y mar
y tus manos tienen surcos
de criollos y mestizos.

Desde el blanco útero adormecido
anidas a los pies del mundo
donde termina la tierra húmeda
para nacer erguida y larga,
delgada y orgullosa,
para acurrucarte en vellón
de cordero
y escuchar al viento austral
que te susurra
poesías de Neruda, Mistral y Parra.

Aprendiste a alimentarte
de milcaos, curantos,
chapaleles, guisos y cazuelas
y tus primeras palabras
las balbuceaste en mapudungun:
nguëñün, nguëñün, nguëñün.

Caminaste en la aventura de descubrir
tu vida e identidad
junto a los rieles del ferrocarril,
en las lenguas de los colonizadores,
en los socavones de Chañarcillo,
en el sudor de la pampa salitrera,
en los estandartes del Atacama,
en el cobre del desierto.

Has sido constructor de casas
en palafito, caletas, campamentos,
laderas y desierto,
desafiando a las leyes de la
arquitectura y del hombre.
Arriero en Los Andes,
indígena en la Araucanía
minero en la soledad de los cerros,
pescador en Juan Fernández,
agricultor en Maule,
artesano en Pomaire,
oficinista en Santiago
soldado en la frontera,
devoto en la Tirana.

Fuiste un niño chapoteando
en el pacífico egocéntricamente
lavándote la cara tiznada de carbón,
un adolescente en las planicies
magallánicas elaborando teorías,
siendo un individuo en transito,
complicado, difícil,
en busca de libertad e independencia.
Y la juventud la viviste resbalando
en tranvías, funiculares y bares en el puerto,
entregado a los excesos del amor
bailando la cueca brava.
La adultez, te sorprendió
de un golpe a la democracia,
para vestirte con zapatos negros,
con corbatas serias, con miradas de cejas,
apresuradamente para seguir respirando
en el extremo suroeste de América del Sur.

Tantas veces has nacido en el canto de las aves,
tantas veces has muerto en la sombra de los otros,
tantas otras has cambiado de piel con el sol,
para seguir siendo, mi delirante Chile,
con perfume de mujer.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Desierto Florido VI


Desde la entraña de la tierra
la semilla se aferra
en la piedra
con su raíz umbilical,
y en su útero de arena
se alimenta de la lluvia
de otoño,
para parirse
en búsqueda del cielo Atacameño.