con hambre
lo que le habían arrebatado
y se abrazo con olas, rocas, barcos
y peces
a la playa que una vez había caminado,
para anidar en el silencio
del grito ahogado del cemento
con aroma a maderas.
Un amante del Mar. Copiapino nacido, criado y malcriado en su tierra, de oficio Atacameño.

Navego en tu mar